Gloria a Dios

Quiénes somos

No estamos en el negocio de las computadoras.
Estamos en el negocio de ser buen vecino.

Las computadoras nada más resultan ser lo que sabemos arreglar.

El Paso está lleno de computadoras que nadie usa. Están en clósets, en cocheras, en la bodega de oficinas que se actualizaron hace tres años, en el cuarto de un muchacho que se fue a la universidad. La mayoría sirve. De las que no, casi todas están a una pieza de servir.

Al mismo tiempo hay gente aquí haciendo todo en el teléfono — solicitudes de trabajo, tareas, papeleo de beneficios, citas médicas en línea. No porque una computadora no les ayudara, sino porque una computadora cuesta dinero que ya está comprometido en algo que no puede esperar.

Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, en la misma ciudad, a veces en la misma cuadra. No creemos que sea casualidad. Creemos que es una encomienda.

Computadoras de Compasión mueve el primer montón hacia el segundo.

“El que tenga dos camisas, que dé una al que no tiene.”
Lucas 3:11

Ese versículo está en nuestro logotipo porque es la idea completa, no un adorno. Casi todos ya tenemos la segunda camisa. Restaurar computadoras donadas para dárselas a quien las necesita — primero estudiantes y personas mayores — es sencillamente cómo se ve ese versículo cuando la camisa resulta ser una laptop.

Somos una organización cristiana y no nos da pena decirlo. Hacemos esto porque nos lo mandaron, claramente y más de una vez, y porque quien nos lo pidió hizo mucho más que eso por nosotros primero. Cada máquina que sale de aquí es la provisión del Señor pasando por un par de personas comunes con desarmadores. Cuando algo bueno pasa aquí, no es que seamos muy listos. Gloria a Dios.

“Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más pequeños, por mí lo hicieron.”
Mateo 25:40

Y para que quede claro qué significa eso en la práctica: ayudamos a quien necesite ayuda. Nunca le hemos preguntado a una familia en qué cree y nunca lo haremos. Las únicas preguntas que hacemos son para qué es la máquina y qué está pasando, porque así sabemos qué armar.

Recibimos lo que sea que nos ofrezcan. Eso es una decisión, no un descuido. En el momento en que una organización publica una lista de restricciones — nada de monitores viejos, nada de más de siete años, tiene que encender — la gente empieza a juzgar sus propias donaciones y a tirar cosas que nos hubieran servido. Así que quitamos la lista. Cualquier marca, cualquier sistema operativo, cualquier antigüedad, funcione o no.

Lo que se puede restaurar, se restaura: limpieza, cambio de piezas, más memoria y almacenamiento cuando tenemos refacciones, un sistema operativo actual, y una prueba en forma antes de que salga a cualquier lado. De aquí no sale nada que no le daríamos con gusto a nuestra propia familia. Lo que no se puede restaurar se desarma para las máquinas que sí, y lo que queda se recicla de manera responsable en vez de acabar en el basurero.

A quienes reciben se les nomina — por un maestro, un vecino, un familiar, un trabajador social, o por ellos mismos. Preguntamos para qué es la máquina y qué está pasando, porque así decidimos qué armar. No pedimos comprobante de ingresos, no cobramos cuota de solicitud, y no hay nada que pagar de regreso.

Casi siempre hay una lista de gente esperando. Las máquinas salen conforme se terminan, así que una semana con una donación generosa alcanza para varias familias y una semana tranquila no alcanza para ninguna. Esa es la realidad, dicha con honestidad.

Por ahora esto es solo El Paso y sus alrededores — todavía no tenemos la capacidad para enviar por paquetería. Si usted está justo afuera de esa zona, pregunte de todos modos.

Dos maneras de entrar

Si tiene equipo sin usar, nosotros pasamos por él. Si conoce a alguien que necesita una máquina, cuéntenos de esa persona. Cualquiera de las dos es una manera de dar la segunda camisa.

Las novedades del día a día, las recolecciones y uno que otro antes-y-después los subimos a nuestra página de Facebook. Cualquier otra cosa: info@c4cep.com.

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